Mayo 2026

Juicios Orales, tendencias tecnológicas y requerimientos para su cumplimiento.

Utilizar herramientas virtuales como la videoconferencia, la firma electrónica, la transcripción de audio y video a texto mediante inteligencia Artificial, son exigencias  para  la atención de juicios en el mundo y México no es la excepción.

La implementación de los juicios orales en México,

marcó un punto de inflexión en el sistema de justicia. Desde su adopción, se ha buscado fortalecer la transparencia, la inmediatez y la participación ciudadana en los procesos judiciales, estos juicios permiten que las partes, los testigos y el juez interactúen de manera directa, favoreciendo una mayor claridad y equidad en las resoluciones Sin embargo, los avances tecnológicos en los años recientes, sin duda han planteado desafíos al sistema de justicia, y exigen evoluciones tecnológicas que transformen la comunicación entre las autoridades y las personas involucradas en los procedimientos, se eficienticen y se robustezcan los procesos de Seguridad en la información.

Esta transformación digital de los procesos jurídicos en las materias involucradas, (Penal, Mercantil, Laboral y Civil) facilita el ejercicio de los derechos procesales, entre los beneficios se busca obtener  la agilización de los procedimientos en beneficio de la sociedad, con prontitud, ética, igualdad social y justicia.

¿Cuál es el estatus actual del uso de tecnologías en Juicios Orales?

En México existen  diversos problemas y retos Tecnológicos,  los órganos judiciales  asumen la implementación de estas herramientas de diferente forma derivado de las circunstancias que vive cada Poder Judicial  de los Estados de la República así como en el Poder Judicial Federal, las primeras implementaciones para temas mercantiles  son de hace más de 12 años impulsados por el Plan Mérida y muchas de estas iniciativas tienen equipo obsoleto y software desactualizado, esta infraestructura tiene las siguientes brechas  en Juicios Orales.

Brecha Digital:

Desigualdad en el acceso a internet y equipos tecnológicos, lo que limita la participación de abogados y ciudadanos en zonas rurales o marginadas, así como ineficiencias en los procesos involucrados en los Juicios Orales.

Alfabetización Digital:

Diferencia en la familiarización con la “abogacía digital” entre litigantes, donde algunos permanecen rezagados tecnológicamente o no tienen acceso a tecnologías que  les facilite su participación activa en la transformación digital.

Infraestructura y Recursos:

Falta de equipamiento moderno y adecuado en salas de oralidad, disparidad presupuestal entre estados, complicando la homologación nacional, integraciones de audio y video no estandarizadas.

Se hace fundamental contar con tecnologías  que minimicen esas brechas y sean accesibles a los diferentes órganos Judiciales en México, estas  deben estar soportadas  a  través de empresas que de manera integral observen que se cumpla:

Seguridad y Certidumbre Jurídica:

Mitigar Riesgos de ciberseguridad en el manejo de expedientes y audiencias digitales, y así garantizar la autenticidad de las pruebas telemáticas, los expedientes electrónicos y las audiencias grabadas en cada sala a través de empresas certificadas en ISO-27000 -Seguridad de la Información.

Integridad de los Juicios Virtuales:

Riesgo de manipulación de testigos o asistencia encubierta durante audiencias por videoconferencia, exigiendo mayor rigor en la vigilancia judicial, por lo que requiere integraciones con tecnologías que permitan asegurar la autenticación del participante, accesos con prueba de vida.

Capacitación y Resistencia al Cambio:

Necesidad de alfabetización digital y formación jurídica especializada para los operadores de salas de oralidad que permita explotar al máximo cada ventaja tecnológica a su alcance.

La tecnología también ha irrumpido en los sistemas judiciales, dando paso a lo que se conoce como “Justicia Digital”. Audiencias virtuales, firma electrónica, inteligencia artificial aplicada al análisis de expedientes y sistemas de gestión automatizados son ya una necesidad del nuevo ecosistema jurídico.

El Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares (CNPCF), publicado en México el 7 de junio de 2023, homologa los juicios orales, implementa la justicia digital y protege derechos humanos en todo el país. Con 10 libros y 1191 artículos, agiliza procesos civiles y familiares, reduciendo tiempos y eliminando recursos dilatorios, el plazo de su implementación vence el 1 de abril de 2027 y el Estado Mexicano avanza en su cumplimiento.

Estos avances no sólo agilizan los procesos, sino que también amplían el acceso a la justicia, las tendencias tecnológicas son:

Audiencias Virtuales y Telemáticas:

Uso de videoconferencias para permitir la participación remota, lo que facilita el acceso a la justicia y agiliza los procedimientos.

Inteligencia Artificial (IA) y Automatización: 

Aplicación de IA para el análisis de expedientes, gestión de casos y automatización de tareas, lo que ayuda a hacer el proceso más rápido y transparente.

Transcripción del audio y video a texto:

Mediante algoritmos de IA Generativa, lograr contar con la transcripción muy apegada a la realidad, cogeneración de actas  y etiquetas de participación en la audiencia.

Expediente Electrónico y Firma Digital:

Presentación de demandas, notificaciones y firma de documentos por medios electrónicos, reduciendo el uso de papel y los tiempos de espera.

Tecnologías Inmersivas y Visualización: 

Uso de tecnologías para la presentación de pruebas, facilitando la comprensión de los hechos en el ámbito penal.

Sistemas de Grabación y Registro: 

Salas de juicios equipadas con tecnología de audio y video de alta calidad para asegurar que las audiencias sean grabadas íntegramente, garantizando el principio de inmediación.

Accesos Seguros a las plataformas:

Tanto en sala como en videoconferencia mediante tecnologías biométricas y de prueba de vida que garanticen la identidad de cada participante.

En resumen, la justicia está evolucionando hacia sistemas más eficientes y digitales, donde la tecnología no solo agiliza el proceso, sino que reconfigura la manera en que se imparten los juicios orales.

Cómo encontrar tecnología legal confiable:

En un mercado saturado, elegir al socio adecuado es más importante que elegir las características adecuadas, para esto se debe tener en cuenta lo siguiente:

1.- Las credenciales de ciberseguridad no deben ser negociables. 

Busque empresas certificadas  en ISO-27000 y políticas explícitas sobre el entrenamiento de la IA. Si un proveedor entrena sus modelos de IA con datos confidenciales de sus clientes, eso es motivo suficiente para descartarlo.

2.- Pregunte cómo el integrador maneja la tecnología del contenido específico en el ámbito legal.

Las herramientas genéricas de IA no comprenden la terminología legal y generan resultados poco fiables. Las soluciones legales diseñadas específicamente para este fin entienden los formatos de las declaraciones, los procedimientos judiciales y la precisión que exige el trabajo legal, de manera ideal embebidos en software de Gestión de Juicios Orales

3.- Evaluar el compromiso del proveedor con la mejora continua. 

Los mejores proveedores siempre deben buscar mejorar y tomarse en serio las opiniones de los clientes, pregúnteles sobre los cambios que han implementado recientemente en su producto y qué novedades tienen previstas para el futuro, tanto el fabricante de software y la empresa que implementa salas y transformación digital, normas como ISO-20000 e ISO-9000, Certificaciones internacionales de desarrollo y madurez de software ISO-33000 entre otros, darán mayor certeza a su inversión

Estas tendencias en tecnología jurídica no son abstractas, sino que reflejan la realidad que se está configurando hoy en día en los organismos judiciales.

La cuestión no es si estas tecnologías definirán la próxima década de la práctica jurídica; sabemos que lo harán, la cuestión es si sus tribunales las adoptará pronto y obtendrá una ventaja competitiva, o si las adoptará tarde y tendrá que ponerse al día con costos adicionales por obsolescencia.

Marco Antonio Reyes| Director de Proyectos Especiales.

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